Nuestras “ventanas rotas”

Num 18 | Sinaloa y su porvenir

Vladimir Ramírez

“Tolerancia cero”, es decir, combatir a fondo aún los delitos considerados menores…

Rudolph Giuliani

A propósito de aumento a los delitos de robo y asalto tanto en la ciudad de Culiacán como en el resto de los municipios de Sinaloa, bien valdría la pena empezar a revisar algunas experiencias en otros países de la cultura occidental que dieron tratamiento a este fenómeno social de las ciudades modernas.

A pesar de que cada circunstancia delictiva tiene sus peculiaridades, como el caso nuestro en el que se involucra el crimen organizado y el fenómeno de la drogadicción, es conveniente poner atención a experimentos sociales relacionados con la búsqueda de disminuir la delincuencia menor en las urbes.

Hace más 40 años que en la Universidad de Stanford se realizó el experimento de psicología social que inspiró la conocida teoría de “las ventanas rotas”. A cuatro décadas de la investigación, esta conducta social de alguna manera se refleja también en la ciudad de Culiacán. Quizá por eso valdrá la pena retomar algunos de sus argumentos ya publicados. Dicho experimento consistió en dejar 2 autos iguales abandonados en la calle, uno en el Bronx, zona marginada, pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona exclusiva, rica y tranquila del estado de California. El abandonado en el Bronx en poco tiempo sufrió el robo de todas sus partes y el de Palo Alto se conservó intacto.

Comúnmente esta conducta se atribuye a la pobreza como causas del delito. Sin embargo, como parte del mismo experimento, una semana después el auto abandonado en el Bronx estaba prácticamente destruido y el de Palo Alto continuaba impecable. Fue entonces que los investigadores rompieron un cristal del automóvil de Palo Alto.

El resultado desató el mismo proceso que en el Bronx y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron al vehículo al mismo estado en que quedó el del barrio pobre. ¿Por qué el cristal roto en el coche abandonado en un vecindario supuestamente seguro era capaz de generar todo un proceso delictivo?

Para los investigadores esta conducta no tiene que ver con la pobreza, sino con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un cristal roto en un coche abandonado transmite una idea de deterioro, desinterés o despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como los de ausencia de ley, de normas y reglas que se asocia con algo que a nadie le importa.

Para James Q. Wilson y George Kelling autores de la teoría de “las ventanas rotas”, desde un punto de vista criminológico, el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Ahora bien, en Culiacán, la irresponsabilidad ciudadana y la violencia e impunidad como forma cotidiana y acostumbrada de vida, nos lleva a analizar la afirmación de que si se cometen “pequeñas faltas”, como estacionarse en un lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja sin aplicar una sanción, comenzarán a paracticarse faltas mayores y luego, delitos cada vez más graves. Si se permiten actitudes violentas como algo normal, el patrón de desarrollo de nuestros jóvenes y niños será cada vez de mayor violencia y cuando éstos sean adultos; ya que “aprendieron” que esa actitud era “normal” y/o “correcta”; actuarán de manera delictiva, teniendo la certeza de que esos actos no son ilegales.

Algunos ejemplos ilustran en esta ciudad Capital del estado de Sinaloa: En la primera sección de un espacio público denominado Parque Agricultores, a las primeras semanas de su inauguración, la mayoría de los juegos y equipamiento urbano ahí instalados, han sido destruidos por los propios vecinos del lugar. En cambio en otro ubicado el parque de la Colonia Canaco fue recuperado por los que ahí viven. En el caso de la violencia y los asesinatos que a diario se cometen contra personas de distintos niveles económicos, la sombría tolerancia ciudadana es igual en todos los casos.

En nuestra sociedad no sólo no reparamos nuestras ventanas, sino que hemos terminado por romper también las ventanas de nuestra conciencia. Este quizás sea no un buen augurio para el futuro, pero también pudiera significar el anuncio de la posibilidad de cambiarlo.

Hoy existen un número muy interesante y sobre todo alentador de organizaciones ciudadanas que promueven el rescate de espacios públicos. Organizaciones como “Parques alegres”, “Culiacán Participa”, “La Compañía de Paz” y otras, forman parte de un esfuerzo ciudadano de intervención que suma los esfuerzos de instituciones públicas afines.

La intención principal es aumentar la paz, la calidad de vida y la convivencia en las ciudades. Uno de sus principales propósitos es disminuir los delitos que se cometen en la zona, además de elevar el valor de todas las propiedades cercanas y la calidad de vida de los vecinos.

Dichas organizaciones surgen en su mayoría como Institución de Asistencia Privada que promueve el desarrollo social por medio de actividades que fomenten el deporte, cultura y valores, haciendo de los espacios públicos lugares propicios para la sana convivencia familiar y vecinal, así mismo para que las personas se comprometan y los índices de inseguridad dentro de la colonia disminuya. Un parque, por ejemplo, abandonado propicia delincuencia y por el contrario un parque activo produce plusvalía en la zona, mayor calidad de vida, salud, convivencia y muchos otros beneficios.

Impulsar el rescate de parques urbanos a través de la participación ciudadana, para contribuir de manera integral en una nueva cultura urbana que permita la reconstrucción del tejido social y calidad de vida en la comunidad.

Generar una cultura ciudadana participativa que tenga como sustento el conocimiento y un método de trabajo establecido, permitirá la construcción de acuerdos en la comunidad y la creación de políticas gubernamentales para el eficiente aprovechamiento de estos espacios. Un proceso social que llevara tiempo, con resultado en el corto y mediano plazo.

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Written by Redacción