Sinaloa frente a la crisis de los partidos políticos I

Num. 12 | Salud y Enfermedad

Vladimir Ramírez

Se parecen tanto unos a otros los partidos, que la única manera de distinguirlos es ponerles un color.

Rafael Barrett

Siendo la crisis de los partidos políticos un hecho social que lleva presente al menos una década en las democracias occidentales, en la actualidad se observa como un claro fenómeno global que se sitúa ante una irreversible crisis mundial de partidos.

El caso de España nos ilustra la tendencia que en pocos años ha tomado el paulatino rechazo ciudadano hacia estos institutos políticos. En este país, durante más de 26 años, los partidos españoles con mayor presencia y tradición han sido el Partido Popular (PP) y el Partidos Socialista Obrero Español (PSOE), ambos han figurado en las mayorías parlamentarias y la presidencia del gobierno, sin embargo, la experiencia de la alternancia y las opciones del bipartidismos democrático no fueron suficientes para dar resultados ante la crisis económica. Las promesas no cumplidas sembraron en la sociedad española los primeros síntomas de pérdida de confianza hacia las y los políticos. Así se fueron esfumando las expectativas para las clases medias y las nuevas generaciones de universitarios. Hoy, la presencia de un  importante movimiento político electoral ciudadano surge a escasos dos años en la elección de 2014 llamada “Podemos”, que reúne ahora gran parte del descontento social hacia los partidos políticos que han perdido credibilidad.

Las evidentes razones del descontento ubican a una clase política que desde sus posiciones dentro del sistema político resuelve holgadamente sus vidas económicas con notables privilegios muy  por encima de las familias ordinarias de su país.

En México no es diferente, como tampoco en el resto de América latina. De forma muy similar se cierne una crisis en la clase política tradicional, que empodera mantiene el control de los partidos con cierta impunidad, nepotismo y descaro político.

Los orígenes fundacionales de los partidos políticos han perdido el rumbo y su rol social se fue desmoronando en el tránsito de la alternancia y el juego democrático electoral.

En nuestro país, después de las elecciones presidenciales de 2012, los partidos nacionales enfrentan una profunda crisis. Laizquierda y su acostumbrada alianza dividieron las decisiones frente a las reformas del presidente Peña Nieto, a partir de estos acontecimientos surge el partido Morena y se fragmenta la unidad de la llamada izquierda moderna en México. Por su parte la antigua expresión de la derecha, el Partido Acción Nacional, sobrelleva las divisiones entre los grupos que encabezan Felipe Calderón, Vicente Fox y Diego Fernández. La lucha por el control del partido se refleja con el rompimiento de sus líderes más visibles, Luis Felipe Bravo y Ricardo Anaya.

Estos últimos acontecimientos han generado en el electorado un sintomático desencanto y frustración para los con partidos que en su tiempo representaron la oposición al sistema político autoritario y hegemónico del antiguo PRI. La promesa del cambio no sólo no llegó de la oposición, sino que los viejos vicios del antiguo régimen se reprodujeron en la alternancia y al interior de sus estructuras.

La historia reciente de nuestra democracia se sigue escribiendo, sus protagonistas principales, los partidos políticos, nos describen invariablemente las razones del desmoronamiento. Se observan motivos tanto al interior como al exterior. Por esta ocasión revisemos algunos que al interior son notables: es común reconocer cómo actores importantes abandonan sus filas para buscar cumplir sus aspiraciones propias. En 1988 abandonan el PRI Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo, forman el Frente Democrático Nacional, posteriormente surge el PRD, en 1990 una pequeña escisión da vida al Partido del Trabajo y recientemente se conforma Morena que reúne López Obrador. De nuevo en el PRI en 2002 tras la renuncia de un grupo de ex militantes, forman el Partido Convergencia hoy Movimiento Ciudadano que encabeza el también ex priista Dante Delgado.

En Sinaloa se tienen experiencias semejantes, que aunque no dieron la pauta para formar nuevos partidos políticos, la dimisión de ciertos líderes generó crisis local al interior de ellos. El caso del gobernador de Sinaloa,  Mario López Valdez,  a su salida por primera vez en la historia de la entidad pierde el PRI la Gubernatura. Otro ejemplo es el actual precandidato Martín Heredia, que deja el PRI y habiendo sido alcalde del municipio de Cosalá, se lanza como candidato del PRD a una diputación federal, sin embargo logra la curul posteriormente por el 8vo. distrito bajo las siglas de Acción Nacional y actualmente es aspirante a la gubernatura por el mismo partido. Otro más es el virtual candidato Independiente Francisco Frías Castro, con toda una vida en las filas del PRI, por falta de oportunidades actualmente compite por la fórmula de los independientes.

Otro de los motivos que contribuyen a la crisis de los partidos son la falta de doctrinas y principios. El discurso político actual carece de enfoques ideológicos, no hay grandes diferencias. Para la militancia y simpatizantes esto ha defraudado expectativas, no se ven propiamente definiciones políticas frente a la violencia, la corrupción, el desarrollo económico, el desempleo y la seguridad social. La inercia de la búsqueda del poder parece haberles fundido las ideas. El ejemplo del PRD en Sinaloa, que siendo un partido con orígenes muy definidos en la izquierda, propone como su candidato a un empresario, exlíder de la Coparmex, cuando se entiende que las corrientes de izquierda representan a la clase trabajadora no a los patrones.

Un tercer motivo es la pérdida de autoridad moral de sus dirigentes y líderes, la reiterada promesa y el no cumplimiento de los compromisos públicos y políticos han desgastado la confianza, sin embargo se insiste en mantener como característica de campaña electoral, el discurso pragmático del populismo y la clientela.

El proceso electoral del próximo 5 de junio, será por mucho una gran lección para las y los sinaloenses, que habrá que esperar los sucesos sin dejar de observar los detalles.

Hasta aquí un primer repaso de la crisis política de los partidos en nuestra democracia, en la que Sinaloa de ninguna manera le es ajena.

vraldapa@hotmail.com

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