Malverde Blues Experience: ¿por qué blues en Culiacán?

Roberto Fernández es bluesero y es de Culiacán. En esta charla habla para Aldea 21 de un asunto que no deja de intrigarnos: ¿por qué blues en Culiacán? Esta también es parte de nuestra historia, de nuestra personalidad cultural como colectivo cruzado por lo urbano y por las siempre poderosas ráfagas de ruralidad que siguen surcando nuestro espacio dizque citadino. Curioso, dirá más de uno, que en la tierra de la banda, la música de viento, el narcocorrido, existan personajes como el vocalista y armoniquista de Malverde Blues Experience, agrupación que con su nombre intenta combinar lo universal del género musical con lo inusitado de su factura culichi, aludiendo a la historia del personaje que encarnaba el verde mal en los tiempos del gobernador Cañedo en estas mismas tierras.

A21: ¿Por qué un grupo de blues en Culiacán, tierra de la música de viento y de los narcocorridos?

Esta es una pregunta recurrente y siempre la respondo de diferente manera porque no hay, creo, una sola respuesta.  Es resultado de muchísimos factores, pero en mi caso personal mucho se debe a la influencia familiar. En mi casa se escuchaba música en inglés, y sobretodo rock de finales de los 60 y principios de los 70. Recuerdo que mi madre me contó que un tío tocaba la armónica mientras dormía cuando era niño. Además de lo anterior está el factor de negación a toda ese horror que es la “cultura” del narco.  Podría considerarse una alternativa para sanar espíritus marchitos de tanta exposición a acontecimientos violentos y relacionados con toda esa cultura. No son aquí los campos de algodón, sino los campos minados de la violencia los que nos hacen entrar en la frecuencia de la melancolía, de la tristeza estructural que es constitutiva del blues.

A21: ¿Damos para el blues los culichis?

Sí, pero mucha gente no lo sabe. No solo los culichis sino el sinaloense en general. El blues tradicional y la música norteña y de la sierra comparten muchos principios armónicos y temáticos, por lo que podría decir que tienen orígenes muy similares. La música tex mex es un punto medio  de estas dos vertientes, ya que el uso del acordeón, aunque no es propiamente bluesero, registra una versión cajún de este género que sí lo utiliza y que se toca principalmente en Nueva Orleans bajo el nombre de Zydeco. Para el escucha aventurero que no conoce de blues, pero tiene los otros referentes, sería muy fácil aceptarlo sin prejuicio alguno.

A21: ¿Por qué blues y no jazz u otro género?

A riesgo de sonar cursi, el blues es quien te escoge. Escucho jazz y me gusta bastante, pero siempre he sentido  más afinidad por el blues. Con esta pregunta me pasa lo mismo que cuando me preguntaron alguna vez: ¿Beatles o Rolling Stones? Mi respuesta fue: Los Beatles es el grupo a quien admiras y le reconoces cualidades infinitas en composición, etcétera. Los Rolling Stones son el grupo con el que quisieras tocar e irte de juerga. El blues es alcahuete de músicos trotamundos, vagos, granujas; da lugar a profundas expresiones. Puedes tocarlo solo o acompañado y no hay mucha diferencia: siempre seguirá sonando a blues. Grinnin´ in your face de Son House es el mejor ejemplo de que el blues no necesita instrumentación y es una canción dura y con muchísima fuerza que se sustenta únicamente en la voz del cantante. Prefiero el blues como vehículo interpretativo por las razones ya mencionadas y porque al final te crea una actitud diferente ante la vida.

A21: Nuestra ciudad, su historia, su fisonomía, su entorno natural, urbano, socioeconómico y humano, ¿puede recrearse con el blues?

Si tomamos en cuenta que a principios del siglo pasado se interpretaban cantos al ritmo de picos, martillos y palas en las construcciones de las vías del tren, y a finales de ese mismo siglo en las cárceles, la respuesta es que sí. Existen canciones sobre el Titanic, la gran depresión de 1929 en Estados Unidos, sobre esclavitud, por poner algunos ejemplos, creo que la historia de nuestra ciudad puede generar un cancionero basado en los distintos momentos históricos. Un blues sobre Ayapín no suena descabellado o El Granito de Oro. Hay que entender que el blues, aunque ya ha trascendido su origen humilde y desprolijo para convertirse en patrimonio de miles de melómanos, tiene en sus inicios la misma función que los corridos revolucionarios. Hay algo de tradición oral en las primeras grabaciones. Basta escuchar el trabajo recopilatorio que hiciera el musicólogo Alan Lomax para entender que no estamos muy lejos de esa idea.

A21: Háblanos de su último CD, Malverde Blues Experience.

El estilo de Malverde Blues Experience no es el del blues tradicional. Optamos por construir canciones fuertes, duras y muy ácidas filtradas por el blues más crudo. El contenido de las letras es un homenaje a todos esos lugares comunes que tiene el blues ubicándolo en nuestro contexto geográfico. Ahí tenemos una canción que habla sobre situaciones “extrañas” en la isla de Orabá (Tamazula river mama), la historia de un tipo que huye hacia el sur del estado para encontrar el amor en Caimanero (Southbound)  o la del tipo que fue arrullado con armónicas para convertirse en un demonio bluesero a pesar de haber crecido cerca del Bar Impala (que se ubicaba en el centro comercial de Culiacán) y agrupaciones chirrinescas  (Blues demon). Tenemos un disco muy bueno, heavy y, sobre todo, impregnado de fuerte espíritu blusero.

Written by Redacción