Para perpetuar el recuerdo: Charla con Lenin Márquez

Num. 11 | 2016 Lo que viene

 

Minerva Solano

 

     Producto de una de las políticas culturales más consistentes se que han tenido en México -al margen de sus motivaciones y filiaciones socio-políticas- el muralismo mexicano contribuyó a  difundir los ideales del México postrevolucionario y el discurso nacionalista necesario para la reconstrucción de una nación que recién terminaba de experimentar una cruenta lucha revolucionaria; como parte del programa emprendido en 1921 por José Vasconcelos como secretario de la recién creada Secretaría de Educación Pública, animado por la convicción de que el arte debía estar al servicio del pueblo y los artistas sumarse al proceso de reconstrucción de la nación, da inicio el programa cultural del que emerge el muralismo mexicano, movimiento que no sólo configuraría el discurso requerido por dicho contexto histórico sino que influiría en el arte de todo el continente americano y por el que el arte mexicano será reconocido desde entonces internacionalmente.

     Si bien el muralismo como movimiento, terminó por agotarse y ser derrocado por una joven generación de artistas después de su prolongada “dictadura”, su práctica continúa vigente no sólo como un ejercicio de legitimación de discursos oficiales con todo lo cuestionable que esto resulta, sino también como un medio de expresión para aquellos artistas interesados en llevar su discurso al espacio público.

     En la ciudad de Culiacán, ciudad de la que emerge Aldea 21, existe un importante número de murales, en los que es posible encontrar aún cierta influencia de este movimiento, tanto por el manejo alegórico de la imagen, como el tratamiento anecdótico de sus temáticas y el afán didáctico de sus composiciones; murales que en su mayoría dan continuidad a la tradición muralista que puede identificarse por el énfasis en el carácter histórico y pedagógico de su lenguaje plástico.

     Destaca entre todos ellos, por la distancia que toma de la tradicional retórica muralista, el mural que los artistas Lenin Márquez y Mario Iribe realizaron para el H. Ayuntamiento de Culiacán y que actualmente se encuentra adosado a uno de los muros de la planta alta de su patio central; mural titulado Para perpetuar el recuerdo, que si bien tiene como principal protagonista la ciudad de Culiacán, no se ocupa de retratarla como podría esperarse: con postales de sus principales paisajes y edificios; propone en cambio una inusitada mirada que dirige la atención hacia sus habitantes, hace un retrato del álgido transitar de sus calles y avenidas, del cruce de imaginarios que acontece entre quienes, sin conocerse, se encuentran cada día en sus calles.

      Muestra algunas de las esquinas más emblemáticas del centro histórico de la ciudad, entre ellas, la esquina de la avenida Álvaro Obregón y calle Ángel Flores, frente a Catedral, clásico punto de encuentro, de reunión entre amigos, de citas amorosas e incluso de manifestaciones sociales.

     Avenida que actualmente se encuentra en un proceso de remodelación que la habrá de transformar definitivamente. El mural adquiere ahora la relevancia documental que sus creadores propusieron inicialmente, quedará para la memoria de los habitantes de esta ciudad, como nostálgica evidencia de una época, de una manera de vivir y de los personajes emblemáticos que en él se distinguen. Dada esta circunstancia resultaba imprescindible conversar con los creadores de este mural; charla que finalmente logró darse con Lenin Márquez, quien gustoso comparte algunas de sus reflexiones en torno a esta experiencia:

El mural, como expresión de arte público, comprende entre sus finalidades la de construir un discurso de carácter social. ¿Cuál fue el propósito discursivo de este mural?

– Después de mucho pensar y discutir las propuestas que teníamos, acerca de qué era lo que queríamos plasmar en este mural, qué queríamos dejar;  nos decidimos por la idea de congelar de un momento, un día en la vida de la ciudad. Detener ese momento en el tiempo, para que su apreciación a distancia se experimentara como ver una fotografía, una imagen a la que se pueda acudir para evocar con nostalgia el momento que ella ha capturado.

Tomar un segmento, apenas un pedazo de la ciudad para representarla, supone un ejercicio retórico de simbolización en la que por representación de un segmento se puede aludir a la totalidad, resulta interesante para nosotros conocer la razón que los llevó a elegir precisamente esta porción de la ciudad.  

-Después de decidirnos por lo que queríamos plasmar en el mural que realizaríamos, decidimos buscar y observar los puntos y lugares de afluencia de personas, y coincidimos que el centro de la ciudad,  es el núcleo de  la vida de ésta;  la  dinámica cotidiana del ir y venir, la imagen de su gente en su día a día, , la que le da vida y que la construye; buscamos aquellos lugares, que siempre han representado el corazón de la  ciudad, y que a través del tiempo han sufrido transformaciones en su estructura.

¿Qué cualidades o características de la ciudad deseaban representar en esta imagen? 

Principalmente lo cotidiano, su gente, sus tipos y características, sus lugares de convivencia social de esparcimiento y trabajo; para conservar ese momento, que fue único, porque ningún día es igual y que quizá sólo con el paso del tiempo es posible percatarse de que el cambio se da en todo y cómo es imperceptible para el ojo humano en su momento; sin embargo, una vez que un momento ha quedado plasmado de esta manera, sería posible darse cuenta de esos detalles tan sencillos e identificar cambios tan cotidianos.

En relación a la época, al momento histórico que esta obra captura en el tiempo; ¿Cuáles habían sido las transformaciones que había sufrido este espacio público hasta ahora?  

Ciertamente se habían producido cambios menores en el uso de los espacios,  quizá los más notorios son los del tipo de comercios y su publicidad, básicamente por ser lugar de confluencia  de todo tipo de transacción comercial, su oferta está renovándose constantemente y lo podemos percibir en la moda, en la manera de vestir que son  reflejos de los cambios comunes en la sociedad. Sin embargo, este punto ha continuado siendo lugar de encuentro.

Este lugar se está transformando en estos momentos, la remodelación de esta avenida, vendrá a reconfigurar este escenario y por consiguiente modificará la manera en que este se vive; sin duda en este momento, el mural cobrará para sus espectadores un valor documental del que no se tenía conciencia. ¿Cuáles son tus impresiones al respecto?

– Esa precisamente fue la primera idea y concepto rector del proyecto: atrapar el instante, congelar en el tiempo ese momento que nos tocó vivir; una imagen que con el tiempo se iría transformando, como esta sucediendo en este momento y que finalmente nos permitiría encontrarla de nuevo al voltear hacia el mural y así acudir a éste como un documento de referencia histórico y de gran nostalgia.

¿Cómo se ha transformado el sentido inicial de la obra a través del paso del tiempo, cómo perciben su relación con el  momento actual? 

-Creo que se logró la idea inicial del proyecto que era precisamente congelar un momento, un día en la vida de la ciudad, y a sus 15 años de elaborado, se notan los cambios visibles en la fachada de edificios y la estructura  de la cuidad, es satisfactorio comprobar que logramos capturar ese instante, que quedó plasmado el relato de una época y lugar, pero también el momento en que ese lugar era transitado por sus habitantes.

¿De qué manera el arte público impacta y reconfigura el espacio común? 

En definitivo el paisaje urbano obviamente  tiende a tener una vida  propia que al ser intervenido artísticamente se enriquece; otorgándole más vida al espacio,  más allá de  la intención  estética; el arte convive con el espacio, se adapta a él transformándolo y en ocasiones  se vuelve protagonista del mismo.

Lenin Márquez realizó estudios en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Complementando su formación en talleres de Experimentación Plástica con Roberto Parodi, de Litografía en la Universidad de Tucson, Arizona; de Pintura con Roger Von Gunten, por mencionar algunos. Ha expuesto individual y colectivamente en México y Estados Unidos, en espacios como la Galería Iturralde, en Los Ángeles, California; en el Museo de Arte de Sinaloa; en el Centro Nacional de las Artes, entre otros. Ganó el premio único de adquisición en dibujo en la V Bienal de Artes Plásticas del Noroeste; primer lugar del Segundo y del Quinto Premio de Pintura Antonio López Sáenz. Ha sido becario del FOECA Sinaloa en tres ocasiones y acreedor al Premio Único de Adquisición Gráfica en dos ediciones de la Bienal de Artes Plásticas del Noroeste. Actualmente es docente del Centro Centenario de las Artes del Instituto Sinaloense de Cultura y está a cargo del taller juvenil de artes plásticas y el taller para jóvenes con capacidades diferentes.

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Written by Minerva.Solano