Y PEMEX aguanta

Num 18 Sinaloa y su porvenir

Manuel Cárdenas Fonseca

Que flojera hablar de los tiempos de Fox y el entregar PEMEX  a Dupont, a las cirugías estéticas y al control de mando femenino de la cónyuge; harto de que digan que los robos vía los ductos de PEMEX es un asunto de las entidades federativas (trae más perdida la brújula que hasta el ex fiscal de Nayarit se reía en sus narices de ellos); quedó en el olvido el reconocimiento de deuda generada por los “pidiregas” incluyendo los pasivos laborales y convertida a deuda directa; ya hasta se olvidó los cientos de miles de millones de pesos que se le trasfirieron a costillas de nosotros los mortales sin que hubiera debate sobre si esos recursos producto de la renta de las “reservas” fueron reales o maquillaje tipo Monterrey, no, ahora sí que en PEMEX estuvo uno muy viajado y de primer mundo según la columna de Don Raymundo Riva Palacio (“Estrictamente Personal, La Fiesta Inolvidable”), pero que al igual que su vergonzoso paso por la empresa a no ser por la impunidad, hace una pésima y corriente réplica de lo que existe con clase, exclusividad, legalidad, regulación y orden en Vienna (Austria).

En esa colaboración, Don Raymundo da cuenta de un personaje que obedece al nombre de Froylán Gracia García, quién al parecer fue el dueño de los chicharrones y las carnitas durante el paso de Emilio Lozoya el hijo por la dirección general de la empresa, quien según la columna regentea una “casa” en la colonia Anzures de la Ciudad de México y en la que se hace una mala réplica del club que existe en Viena (Austria), dentro del anillo que hace la Ringstrasse, en una de sus callecitas que se pierden hacia adentro de esa avenida circular (tal vez la más bonita del mundo).

Más allá de los rumores de una administración extraña, por decir lo menos, pero acompañada del encubrimiento por las razones que sean, se destaca que en esa casa, dos veces por semana, se dan cita para hacer negocios personas selectas de la empresa, la política y vaya usted a saber de qué otro orden, a diferencia del de Viena que funciona toda la semana; se comenta por parte de don Raymundo ( @rivapa ) que tiene una barra que sorprende por su tamaño más no creo que sea tan grande como la del club de Viena y mucho menos con el tallado y la calidad de madera; por otra parte, en esta casa que se le “adjudica”, al menos su operación, al poderosísimo en la voluntad de Lozoya (hijo), el señor Froylán, solo puedes ir por invitación cuando que allá son socios y sólo los socios pueden invitar o dar cortesías para que atiendan a persona alguna y muchos de ellos sólo van a una cena temprana o a comer y seguir su rutina laboral (igual banqueros, empresarios, políticos, nobles, eso sí, ningún colado de dinero con origen dudoso); Tampoco creo que tenga la variedad de bebidas que tiene el club del que hablo en Viena y mucho menos la comida ya que allende el atlántico tiene tres cocinas con chef especializado cada una y, aparte, no se paga, sólo se firma independientemente de que no hay menú y sí ingredientes de todo tipo desde faisán hasta palomas, vaya, de cielo, mar y tierra lo que quiera; mención aparte se hace, en la colaboración de don Raymundo, de las mujeres comentando lo discriminatorio de su oriundez pues se advierte que nomás eslavas y brasileñas. No, no, no, en el club de Viena están de más de 30 nacionalidades y todas son unas bellezas que corresponden a las características de su origen cuidando estatura mínima y cuerpo, hablan tres o dos idiomas (alemán, inglés y el nativo [lengua madre]), no toman bebida alcohólica alguna y NO aceptan ningún tipo de propina; huelga destacar que al señalarse que en esta “casa” de la Anzures existen suites para quien “busque una mayor privacidad”, en Viena existen suites temáticas (romana, brasileña, mexicana, indú, norteamericana, etcétera) y son para tener relaciones sexuales y no “mayor privacidad” pero ni fichan y está muy claramente aclarada la prohibición de cualquier tipo de propina o regalo.

El tema da para más pero al no verse que en México tenga base legal y si un claro tráfico de influencias, “tolerancia” e impunidad como pudo suceder en PEMEX, y toda vez que en Austria (Viena) es legal, perfectamente regulado y no hay manera de que los socios o sus invitados no sean perfectamente revisados para aceptarlos con membresía o como invitados. Imagino que en la Anzures, por las diferencias ya comentadas y dejando de lado otras, puede ir cualquier papanatas o delincuente pero que lleve dinero, no importa su origen.

Así pues, PEMEX aguanta, tan aguanta que produce este tipo de situación y los manda al mercado con su bagaje no rancio sino fétido. Afortunadamente el actual director de PEMEX está a años luz (para bien) que lo que ha visto pasar por sus escritorios, en años anteriores, la empresa.

¡Muchas gracias y sean felices!

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