¿Para qué estudiar los medios de comunicación?

Num. 8 | Medios y modos de comunicación

 

Articulo publicado en Nexos el 1 diciembre del 2013

Natalie Fenton

¿De qué forma pueden contribuir las ciencias sociales al entendimiento crítico de la democracia si toman a los medios y a las prácticas periodísticas como objetos que merecen ser estudiados? ¿Cómo generan impacto las nuevas tecnologías en la producción y en el consumo de noticias? ¿La nueva era digital implica una democratización o una mercantilización de la esfera pública?

Para dar respuesta a estos cuestionamientos voy a utilizar dos libros como base:Misunderstanding the Internet (2012) y New Media, Old news: journalism and democracy in the digital age. (2010).

1. ¿Por qué tomar a los medios y al periodismo como un objeto de estudio serio de las ciencias sociales?

El término “medios” es tan ubicuo que ya casi es inservible. Se refiere a todos los tipos de organizaciones mediáticas, a todo tipo de contenido mediático y a todos los canales de comunicación. La nueva tecnología nos ha dado los recursos para considerar a los medios como parte de todos nuestros imaginarios. Los estudios de medios, en cualquier acepción, son, más que nunca, el estudio de la sociedad; sin embargo, la comunidad de las ciencias sociales o ignora o de plano descalifica el estudio de los medios y el periodismo como algo insignificante.

Pero no es sólo porque estén en todas partes, los medios en general y el periodismo en particular tienen una relevancia especial para la manera en que hacemos valer nuestra ciudadanía; la forma significativa en la que participamos en la vida política; la forma en que los ciudadanos descubrimos qué sucede y en consecuencia pensamos en cambiarlo —no nos olvidemos de que las noticias y el periodismo pueden fomentar una ciudadanía informada y pueden crear las condiciones para la acción pública.

No es raro que la relación entre medios y democracia esté tan en el centro del debate. Ya sea que tenga que ver con las reformas regulatorias que ocurrieron a partir de la intervención de teléfonos en el Reino Unido, la concentración monopólica de medios en Italia, Hungría, Australia, Chile, Brasil y Argentina, por mencionar algunos cuantos.

Y claro, también tenemos Wikileaks, y en tiempos recientes el caso de Ed Snowden y la NSA —ambas luchas por el terreno de la circulación y legitimación del significado.

El debate sobre si los medios, y en qué forma, están relacionados a la naturaleza y a la práctica de la democracia está en auge, y con razón.

Así que es vital que los medios y el periodismo sean tomados de forma seria como objetos de estudio de la ciencia social. Pero por esto no quiero decir que debamos priorizar a los medios sobre todos los demás sistemas e instituciones.

No obstante, muchas veces las referencias al papel de los medios y su relación con la democracia no dan una visión justa de su complejidad. Frecuentemente nos dicen que uno lleva al otro. En una de sus formulaciones, los medios “libres” son vistos como un prerrequisito para que la democracia florezca. Aquí vemos un mal uso de la interpretación del concepto “libertad de prensa”, que se utiliza para justificar casi todo —¿quién puede estar en contra de la libertad, en particular la libertad de prensa, cuando la prensa tiene una relación tan crucial con una democracia sana?

Desde otro punto de vista, se propone que la “libertad” como un concepto abstracto más conectado con la democracia (o más bien, usualmente a las formas occidentales de la democracia capitalista) inevitablemente llevará a una libertad de medios. Pero, una vez más, si escarbamos un poco, esta prensa libre es vista, en su mayoría, como una prensa libre en cuanto a las ganancias financieras. Ambos enfoques presentan diversos grados de determinismo mediático que crea un tipo de lógica que después apoya los argumentos para el impacto inherente de la liberalización y democratización de los nuevos medios, tales como internet, sin importar el contenido o el contexto más amplio del cual son parte.

Esta relación también depende de la cultura política y las políticas de medios; de la naturaleza de la economía y del mercado; de las tecnologías de medios de comunicación y de sus formatos, junto con cuestiones culturales y sociales, como la alfabetización, la pobreza, las diferencias religiosas y los rituales diarios (Curran, Fenton y Freedman,Misunderstanding the Internet, 2012).

Los medios noticiosos tienen una relevancia particular en cuanto a la participación ciudadana en la vida política. Las noticias proveen, o deben proveer, los recursos vitales para los procesos de obtención de información, de deliberación y de análisis, que hacen que la democracia funcione y facilite mayor participación en la cultura política. En un mundo ideal, sin restricciones creadas por la presión comercial de modelos de negocio fallidos, la nueva tecnología y la caída de ventas y cifras de circulación, esto significaría que los medios noticiosos estudiarían el ambiente público, exigirían rendición de cuentas del gobierno y otros funcionarios, y proveerían una plataforma para un debate inteligible y enriquecedor; también fomentarían el diálogo a través de múltiples puntos de vista.

Pero los medios han enfrentado muchos desafíos en la última década.

2. ¿Cómo generan impacto en la producción de noticias las nuevas tecnologías?

Un gran crecimiento en el número de cadenas noticiosas, incluyendo la llegada y el incremento rápido de periódicos gratuitos, la emergencia de la televisión noticiosa de 24 horas y la popularización de las plataformas móviles y en línea significa que se deben producir más noticias y deben ser distribuidas de manera más rápida que antes. En un mundo noticioso corporativo en muchos lugares del planeta, es muy difícil mantener márgenes de ganancia y dividendos para los accionistas salvo que se emplee a menos periodistas (Fenton, New Media, Old News: Journalism and Democracy in the Digital Age, 2010). Pero menos periodistas con más espacio por llenar quiere decir que harán más trabajo en menos tiempo, lo cual llevará a un mayor uso de textos sin atribución de material de agencias de prensa o relaciones públicas, y a esta práctica de copiar y pegar conocida como “churnalism” (Davies, Flat Earth News, 2008; Lee-Wright, Phillips y Witschge, Changing Journalism, 2011).

En un intento por mantener una ventaja competitiva, los periodistas pasan gran parte de su tiempo monitoreando otros medios en línea, los cables de agencias y el contenido generado por los usuarios. Reescribir historias obtenidas por estos medios es el trabajo principal de muchos periodistas (en especial en redacciones en línea). El análisis del contenido de los medios grandes de comunicación en línea ha revelado que gran parte de las abundantes noticias disponibles en línea son lo mismo: las organizaciones noticiosas cubren, seguido, noticias desde los mismos ángulos, y diversas organizaciones de noticias presentan la misma información en sus notas.

En lugar de que tengamos un nuevo mundo periodístico impulsado por innumerables fuentes que antes no tenían voz alguna en la esfera pública, hemos encontrado un medio ambiente de noticias sostenido por los principios de la comercialización, en el que las organizaciones de noticias dan prioridad al racionamiento (al disminuir el número de periodistas) y a la mercantilización (a través de la transformación de noticias en bienes).

Mientras más grandes y más concentrados se vuelven los imperios mediáticos, más se preocupan los políticos en mantener buenas relaciones con los medios, ejecutivos y editores (Davies, 2008). Los partidos políticos, la policía y otras instituciones no tienen interés en investigar las malas prácticas de los medios de comunicación; y es poco probable que los políticos detengan la expansión de los grandes conglomerados de medios.

Las teorías de la participación política democrática han reconocido, desde hace mucho, el papel que juegan los medios en activar la ciudadanía política. La cobertura mediática juega un papel significativo en la creación de conciencia y compromiso. Tomemos, por ejemplo, las investigaciones de The Guardian sobre el espionaje estadunidense y británico que han cimbrado al bloque occidental. Las noticias le importan en un nivel fundamental a la sociedad. Pero si asumimos que mientras más noticias tengamos más democráticas serán nuestras sociedades, esto habla de un pluralismo ingenuo cuya falsedad ha sido claramente demostrada. Tener más noticias no ayuda necesariamente a la democracia. En estos casos la cobertura contemporánea puede llevar incluso a un ambiente de antipolítica, puede detener la participación política en la esfera pública y disminuir la democracia (Coleman, 2012). Las noticias también pueden ser “desdemocratizantes” y pueden ser culpables de la demonización de aquellos que buscan asilo, de los migrantes, de los pobres y de los discapacitados.

La mayoría de las personas podrá hablar en esta esfera pública, pero no todos podremos hablar al mismo volumen o seremos escuchados de la misma forma. La llamada libertad nunca existe sin anclajes o sin estructura. ¿Quiénes o qué tienen poder en este nirvana digital? Sin duda no las personas comunes y corrientes en la calle, o el periodista promedio, sino más bien las entidades corporativas que cada vez más dominan el panorama de los medios digitales.

La libertad otorgada a partir del pluralismo informativo necesita de una crítica cuidadosa. La multiplicidad, o la mera abundancia de información, como ha argumentado Tom Patterson, han generado desinformación y falta de entendimiento porque los hábitos diarios y los rituales de las noticias han cambiado. La gente ya no requiere sentarse enfrente de la televisión por un periodo determinado cada día, o tampoco requiere leer el periódico durante el desayuno. En lugar de esto comemos “bocadillos” de noticias. Pero hay tantos bocadillos tan tentadores en oferta que los bocadillos “sanos” son reemplazados rápidamente por pedazos de entretenimiento que ofrecen una gratificación más inmediata. Es aún más preocupante que los investigadores identifiquen un patrón en el que un ambiente de medios de múltiples opciones lleva a que los peor informados se inclinen por elegir entretenimiento, mientras que los mejor informados, incluyendo a los adictos a las noticias, elijan consumir noticias, lo que lleva a un incremento en desigualdad del conocimiento entre los más y los menos informados.

Los medios ciudadanos pueden estar creciendo, pero se mantienen eclipsados por las grandes organizaciones internacionales de noticias. Los ciudadanos del Reino Unido utilizan primordialmente los sitios en línea de noticias manejados por proveedores de noticias ya existentes, lo que cimenta el dominio ya de por sí importante de los grandes actores.

3. ¿Qué constituiría un buen campo  de estudio?

Tenemos esta cosa llamada democracia, esta cosa llamada periodismo, y los medios, particularmente la internet. Si pensamos que los medios de comunicación son la sangre de la democracia o que incluso están conectados entre ellos en el nivel más básico, entonces como científicos sociales nos tenemos que preguntar lo siguiente.

Medios: ¿Quién le dice qué a quién? ¿Qué tipo de temas son favorecidos o tienen legitimidad como sujetos de política en esta nueva infraestructura mediática, y cuáles no son favorecidos o son declarados como sujetos ilegítimos de política?

De la democracia que ya existe: ¿Qué tipos de personas pueden ser agentes regulares en política, y qué tipo de acciones pueden ser vistas como parte de la agencia política y no social?

¿Cuáles son las condiciones en los medios para que cualquiera pueda participar en la política? Esto es importante porque reconecta a la democracia con la igualdad (social, económica, política, cultural y tecnológica).

¿Cuáles son las condiciones bajo las que el periodismo independiente en favor del interés público puede ser practicado? ¿Pueden las noticias fomentar la democracia si ellas mismas no son democráticas?

Para empezar a responder estas preguntas básicas pero fundamentales necesitamos un análisis riguroso de datos sobre el ambiente noticioso, para fomentar un mejor entendimiento de la naturaleza cambiante del periodismo, lo que incluye el manejo y la gobernanza de las organizaciones noticiosas, el contenido noticioso, la propiedad, los modelos de negocios, los patrones de consumo y la reacción pública a los medios noticiosos.

Necesitamos generar datos económicos confiables sobre la inversión para producción original de noticias, en los cambios del tamaño, la viabilidad y el estado de propiedad de las compañías de medios, sobre el cierre de operaciones noticiosas existentes (como periódicos, revistas y sitios en línea), así como de lanzamientos nuevos a nivel local y nacional. Esto incluirá la recolección de información y la evaluación del impacto de los cambios regulatorios relevantes a la economía de la producción de noticias.

También necesitamos un análisis completo de la producción de noticias en todas las plataformas, incluyendo televisión, prensa, redes sociales y sitios en línea, y necesitamos reflexionar sobre las formas en que el contenido mediático está cambiando a través de los distintos medios. Necesitamos evaluar el cambio de fuentes de las noticias y las agendas noticiosas, el impacto de los “subsidios de información”, como los boletines de prensa, las ONG y las agencias de noticias, y ofrecer un análisis sobre los cambios cualitativos de estilo y presentación.

Debemos proveer una narración detallada de los patrones de empleo de los periodistas, junto con sus actitudes y experiencias en relación con las prácticas laborales, la ética y los valores profesionales, para generar información vital y longitudinal sobre las percepciones y el uso de redes sociales por parte de los periodistas, sobre el cambio en la presión en las redacciones, y datos sobre el entrenamiento, la seguridad laboral y la precarización dentro de la fuerza laboral periodística.

Necesitamos encuestas sistemáticas de largo plazo sobre el cambio de actitudes y de comportamiento entre los ciudadanos y los consumidores de noticias para proveer análisis sobre cómo las nuevas y viejas fuentes interactúan entre ellas, para medir los niveles de conocimiento público y su relación con la producción noticiosa.

Con esto se facilitarán las nuevas formas críticas e interdisciplinarias de pensamiento sobre el periodismo y la relación entre noticias, ciudadanía y democracia en una época de transformación tecnológica.

Para cuestionar a fondo la relación entre medios y democracia necesitamos considerar el poder: ¿Quién lo tiene  y cómo se usa? ¿Quién lo detenta, quién lo quiere y cómo se rinden cuentas el uno al otro? Es igual de importante que los medios noticiosos rindan cuentas  a los ciudadanos a que ellos exijan cuentas a otras formas de poder.

Necesitamos todo esto para empezar a volver a concebir a la democracia de una forma más sustantiva y seria —esto significa plantear las preguntas críticas de quiénes pueden ser actores políticos en una era digital y quiénes se convertirán en los más poderosos y por qué. ¿Qué tipo de insumos necesitan? ¿Cómo está cambiando la intensidad de la vida política y pública y cómo están cambiando nuestras maneras básicas de estar juntos, al igual que nuestra habilidad para unirnos en un colectivo y moldear la acción pública?

Las noticias y el periodismo son de vital importancia para nuestras vidas social y política, ya sea para bien o para mal, y estamos ignorando su estudio desde las ciencias sociales bajo nuestro propio riesgo. n

Natalie Fenton. Profesora de medios y comunicación en Goldsmiths, University of London.

Traducción de Esteban Illades

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