Sacarse la chichi es delito

Num. 10 | 2015 Luces y sombras

Beatriz Camacho

─ Lucita ondi andabas? te vine a buscar pa darte unas garritas pa la niña que me sobraron de la Britany, son de cuando tenía 6 meses pero la tuya va a crecer, ahi las lavas de vuelta y les pones “Suavitel”
─ Ay Andrea ni sabes el susto que me llevé, andaba pal seguro a las vacunas, me trepe al urbano en la esquina, y me llevé la pañalera con apenas un cambio de la niña y unos pañales que me dieron del “Beyby shawer”, iba de carrerita, pensaba llegar de paso con mi tía Tila por un frijol que me dijo que me tenía, y cuando llegué al seguro, n’ombree, una colonaaa de puras viejas con plebes, parecía que nos pusimos de acuerdo pa llevarlos todos juntos. Se me hizo una eternidad, luego que llegué a la puerta nos dice la muchacha , la enfermera con cara de bagre “ya no hay vacunas” , mira me dieron calambres del coraje.
─ Ay Lucita que friega pero ¿Te tardaste en eso todo el día?
─ Noo, espérate, deja te cuento: Luego me fui a casa de la tía Tila y no me acordaba que le tocaba ir por el apoyo de los 60 y más, y me quede como mensa en la banqueta, me senté a descansar un ratito en la jardinera y la niña ya estaba chille y chille de hambre, no me había llevado ni la cobijita ni nada, yo de mensa que pensé que nomás iba de entrada por salida, así que no me quedó de otra.
─ ¿Qué hiciste pues?
─ Pues me saqué la chichi por abajo de la blusa y me puse a darle, y ahí andaban unos hombres trabajando en la casa de enseguida y nomas me vieron ahí andaban como zopilotes revoloteando y riéndose, parecía que se les iban a salir los ojos . Me  empezaron a decir de cosas, y a estar fregando, y yo nomás los ignoraba, ahi andan jodiéndola a una nomás por que la miran sola.
─ Desgraciados! , no respetan una mujer ni por que la ven con la cría.
─ ¡¡Y eso no fue lo pior!!
─¿Ah no?
─ Noo, todavía que estaba yo ahí toda ofuscada y encabritada por los tipos esos , pasa una señora de esas que nomás se ve que se la viven en la Iglesia, quesque era la vecina de mi tía, yo la verdad no la había visto nunca y quesque era la dueña de la jardinera y me empieza a decir de cosas también: Que si yo por que andaba de provocadora, que viera lo que andaba ocasionando, que por que no me cubría el pecho y no sé qué. Yo le dije a al Doña que me dejara en paz, que dar pecho no era delito.
─ Y se calló la Doñita….
─ Noo’mbreee, que esperanzas, en vez de calmarse arreció: “Ora si que me fuera enterando que era delito”, que eran “faltas a la moral” y que me iba a meter al bote por impúdica y no sé cuántas cosas más y que no podía estar en su jardinera dando espectáculo.
─ Ay m’hija y no le reventaste el hocico a la doña con algo, ay mira nomás me estas contando y me da coraje.
─ Noo si parecía como poseída la señora, sabe de dónde sacaría tanta tarugada pero ahí andaba ya pelando los ojos pa ver si paraba una patrulla o veía un policía, yo me levanté para irme y en eso llegó mi tía y se armó bueno el desgarriate.
─¿ Se pelearon?
─ Se empezaron a decir de cosas y luego mi tía le dijo que mejor se callara que cuando la doña tenía los hijos chicos mi tía se los amamantaba por que ni pa criar leche salió buena la Doñita y no sé qué tantas cosas más, yo mejor agarré la pañalera y me regresé pa la casa, ahí venía la niña llorando otra vez buscando la teta pero por si las moscas mejor me esperé a llegar a la casa , no vaya siendo cierto eso que dijo la viejita,  que si te meten al tambo o te multan.
– Ay no Lucita, y con lo cara que está la leche pa andar cargando biberones.
– Pos quien sabe, pero yo mejor  ya no salgo con la niña hasta que la destete.

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Written by Redacción