EDITORIAL 2

SOCIEDAD, PODERES Y VIOLENCIAS

Así como se lee en el título de esta editorial: el segundo número de nuestra Aldea21 tiene como eje temático la discusión de los poderes y las violencias que se ejercen y despliegan en la sociedad contemporánea.

Poderes y violencias en plural, porque se trata de fenómenos multidireccionales y policausales que ocurren en todos los ámbitos de la vida colectiva, que adquieren corporeidad en las relaciones familiares igual que en la economía, la política o hasta en la dimensión simbólica pero bien real de la cultura.

Por eso, estos espesos y erizados asuntos son tematizados en esta Aldea21 desde la perspectiva de la sociología y de la política o la psicología, igual que desde el arte y la literatura.

Sobresale, en algunos casos, el abordaje desde la noticia periodística que da cuenta de la violencia entre nuestras jóvenes mujeres, en un esfuerzo analítico que va más allá del drama de nuestras familias y del morbo amarillista de alguna-prensa-nuestra-de-cada-día. Igual que destacan, en otras colaboraciones, los abordajes de la violencia simbólica ejercida desde el poder, o mejor dicho, desde los poderes institucionales o fácticos en los tiempos que corren.

No menos interesantes resultan los tratamientos que desde el arte y la poesía ponen de manifiesto el hecho de que esta es una realidad de la condición humana, invariable en el tiempo, desde que nos agrupamos en comunidades, pero con distintos contenidos en cada época y situación histórica específica.

Sin duda, una dimensión y un campo de preocupación que acompaña toda nuestra historia como homo sapiens (homo de humus, de barro, es decir, nada que ver con discriminación de género). De ahí la necesidad de distinguir, como han afirmado los estudiosos, entre agresividad y violencia. La primera tiene que ver con un condicionamiento biológico, la segunda con una conducta social cargada de sentido, esto es, cultural.

Poderes, violencias, son temas que han estado en la consideración humana desde que dejamos la prehistoria, desde que se subvirtió el Edén (lo primero que hacen los hijos de Adán y Eva es matarse) o desde que la civilización abatió al “buen salvaje”. Y ahí están el Poema homérico, las historiae de Heródoto, las guerras de Tucídides, y luego San Agustín hasta Hobbes, Hannah Arendt y Foucault por el lado del mito, la teología y la filosofía política.

Y aunque pueda parecer que estas cuestiones son, hoy en día, exclusivamente de sociólogos, intelectuales, analistas políticos o cronistas, fueron los escritores quienes los abordaron por primera vez. Desde la antigüedad hasta la actualidad, han sido tópicos frecuentes en la literatura. Baste recordar, por ejemplo, que buena parte de la obra de Shakespeare gira en torno al poder, y no está exenta de violencia. Los grandes frescos del naturalismo francés dan fe de los distintos personajes que animaron las sociedades de la época, particularmente en los estratos más bajos; pensemos, ya en el siglo veinte, en la novela policiaca moderna, cuyos argumentos casi siempre están sostenidos sobre una base de corrupción de las estructuras de poder. Más allá de la hybris, de la desmesura de los personajes de Tucídides en la antigüedad, del lado de la sociología o la historia estos temas se comenzaron a analizar de manera más profunda a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora, desde una visión muy estrecha, no pocos lo inscriben en -o lo marginan a- ese tema-lastre que es el narcotráfico y sus diferentes vertientes y manifestaciones.

Convengamos, en cualquier caso, que tenemos que seguir haciéndonos cargo de estos tópicos nada utópicos. Acepten nuestra invitación de recorrer los caminos de los poderes y las violencias de este Aldea21.

 

 

 

 

Written by Redacción