EDITORIAL 1

2015
El México que se espera

Se inicia un año, oscilando entre una cierta desazón y la esperanza de que las cosas puedan cambiar; se espera, se anhela un cambio. Un 2015 cincelado por  múltiples realidades inexorablemente ha llegado, quizá para desatar amarras y nudos, quizá para hacerlos más apretados,  mientras el escenario público se mantiene en la habitual incertidumbre de la realidad mexicana. Tiempo de definiciones.
En un escenario que ha cambiado de reglas y circunstancias, se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; será un proceso electoral inédito, no sólo por la participación de candidatos independientes, sino, sobre todo, por la trama de una realidad cada vez más compleja que no termina por definirse a sí misma, que ofrece lecturas y predicciones poco alentadoras por indefinidas y por estar amenazadas por una violencia antisistémica ya explícita y declarada en varios lugares del país.
Se trata de procesos que habrán de ocurrir en un escenario marcado por el desprestigio de los partidos políticos y el notorio deterioro de una clase política sin definiciones ni contornos éticos, ideológicos ni programáticos claros, lo que ha terminado por signar un evidente desencanto con los temas y la agenda de la transición democrática en México.
Una nación claramente dividida en dos realidades recibe este año. Dos realidades que vaticinan el destino de dos México distintos. Por un lado, un país que afanosamente se prepara para recibir la modernidad y los supuestos beneficios de importantes reformas estructurales, y por el otro, un México que sortea las adversidades de la incertidumbre de la inmediatez económica y los estragos de la violencia del crimen organizado.
Una nación que para tener certeza de futuro, requiere de un presente y protagonistas comprometidos, que se esfuercen por darle rumbo y sentido histórico y práctico. Una sociedad que debe dejar su expectante tranquilidad e involucrarse en las tareas que tienen que ver con su destino.
Se vislumbra un 2015 atravesado por la contradicción; un año en el que se habrá de definir el papel y el peso que los actos de grupos e individuos habrán de jugar, y el efecto de ello, así como de sus omisiones, para hacer de este el país que se espera o el país que se teme. Asumiendo el papel y el compromiso que nos reúne en esta comunidad de ideas local y universal,  estaremos pendientes de lo que viene. Les damos la bienvenida a esta Aldea 21.

Written by Redacción