Saldos democráticos

 

La democracia en México vive sus tiempos más difíciles desde la década de los ochentas, cuando en diferentes estados de la república emergían importantes movimientos sociales demandando elecciones libres y confiables. Después de casi 35 años, con instituciones electorales bien constituidas y con una legislación que garantiza no sólo la limpieza de los comicios y un diverso espectro partidista, sino que incorpora las candidaturas independientes, la democracia electoral en México parece no poder resolver los principales problemas del ciudadano común y mucho menos las deficiencias de sus gobiernos democráticamente electos. Digamos que estamos ante una segunda prueba de nuestro complicado tránsito democrático: la prueba de la gobernanza, de la efectividad de la democracia como forma funcional de gobierno.

La promesa de los beneficios que la democracia ofrece a las sociedades contemporáneas, está puesta entre paréntesis en nuestro país. Los anhelos de mayor justicia y desarrollo social, simplemente no pueden realizarse. La democracia parece no estar funcionando. No para la mayoría de los mexicanos.

En este sentido, y con el antecedente de las recientes elecciones verificadas apenas el pasado 7 de junio, abordamos para este número cinco de la revista digital Aldea 21 el tema de la democracia en México. La idea es reflexionar sobre este ejercicio democrático, revisar el resultado de unas elecciones más o menos confiables, analizar el saldo que la experiencia de la alternancia del poder en todos sus niveles de gobierno nos deja.

¿Cuál podría ser el inventario de beneficios de esta democracia? ¿Es la nuestra una democracia forjada para perpetuar una clase política y su descendencia? ¿Las candidaturas independientes y el sistema de partidos en México son las únicas opciones para elegir? Estas y otras preguntas y consideraciones deben ser planteadas, asuntos que estamos obligados a analizar y debatir como parte de una generación que en teoría goza de la libertad de elegir a sus gobernantes.

Plantearse escenarios posibles para una genuina democracia electoral, capaz de desencadenar nuevas realidades, y sobre todo reconocer la urgencia de hacer tangibles los beneficios reales que ha ofrecido la democracia electoral a las y los mexicanos. Asumimos el reto de realizar un inventario que logre dar respuestas y permita concebir ideas y propuestas para lidiar con la realidad que se avecina: una sociedad más informada y, curiosamente acaso por esto mismo, en riesgo de sucumbir al desencanto, a la abulia o al escándalo, antes que interesada en fortalecer y perfeccionar nuestra incipiente democracia.

Bienvenidos a la aldea, la discusión queda abierta.

 

Vladimir Ramírez

Director General

Written by Redacción