SINALOA Y SU PORVENIR

Editorial

 Num 18 | Sinaloa y su porvenir

Desde el locus de lo social, Aldea 21 se propone aportar a la discusión razonada, con argumentos y propuestas en torno a Sinaloa, su historia, su situación actual y sus perspectivas de futuro.

Por eso, para arrancar este 2017, hemos preparado un número dedicado al presente y el futuro inmediato de nuestro estado. El comienzo de un nuevo gobierno estatal, de las nuevas gestiones municipales y de una nueva legislatura, dan marco al conjunto de colaboraciones y entrevistas que articulan nuestra edición de este mes de enero. Congruentes con nuestro declarado compromiso de contribuir, además, al debate público organizado acerca de los temas del mundo, el país y los diferentes ámbitos de la vida humana, ofrecemos una serie de colaboraciones y reseñas relativas a la literatura, el arte y la cultura en general.

Economía, política, gobierno, salud, educación, cultura, infraestructura, vulnerabilidad, exclusión y equidad, son algunos de los tópicos que en esta entrega ponemos a la disposición de nuestros lectores. Como lo hemos comentado en números anteriores, lo hacemos así, porque el camino va de lo particular a lo general y de regreso. Es decir, cada uno de los asuntos, en sí mismo, tiene un espesor y una complejidad singular. Pero en su individualidad, ninguno de ellos permite tener una visión global, articulada, transversal y abarcadora del desarrollo. Se trata, ni más ni menos, de la idea del árbol y el bosque: que la vista de uno no impida la mirada del otro.

Se trata de ir más allá de los lugares comunes que se han fatigado desde hace por lo menos veinte o treinta años por acá y por allá.

En economía, por ejemplo, no sólo reconocer que hemos tenido un crecimiento mediocre, que el modelo de desarrollo es desde hace tiempo insuficiente, que necesitamos una reconversión del aparato productivo que reoriente los esfuerzos e inversiones hacia los sectores de mayor productividad y competitividad.

En desarrollo social y sustentabilidad, no sólo reconocer que necesitamos construir más y mejor capital social desde la educación, que necesitamos desatar sinergias que hagan de la participación social un asunto de todos los días, que requerimos mayor equidad, más cohesión social, más salud y una política cultural que nos ponga a dialogar con el mundo al tiempo que se involucra más directamente en la vida de las comunidades.

En fortalecimiento de las instituciones, gobernanza, capacidad administrativa, transparencia y combate a la corrupción, no sólo reconocer nuestras flaquezas históricas como la opacidad, el desorden administrativo y el descontrol financiero, la ineficiencia e ineficacia de los programas y la saturación de procesos y procedimientos.

En seguridad pública e impartición de justicia, no sólo el señalamiento de nuestros problemas en materia de persecución del delito, los cuerpos policiacos, el sistema penitenciario, la escasa cultura ciudadana de paz, entre otros.

En todos estos casos y más, pasar del reconocimiento y la consideración a la propuesta, al planteamiento estratégico que permita el relanzamiento de la región, el surgimiento de un proyecto que podamos abrazar unidos en esta parte del Septentrión mexicano.

Queda, pues, la invitación para avanzar en la configuración de una narrativa de futuro para Sinaloa. Bienvenidos de nuevo a esta comunidad de habla y entendimiento.

Written by Redacción